MIENTRAS SE FRAGUA LA PATRAÑA ELECTORAL, CONTINÚA LA GUERRA CONTRA EL PUEBLO

 

Un nuevo bombardeo militar sacudió la zona de El Chical, en Carchi, frontera norte del Ecuador. Según el Gobierno, se trató de una acción contra la minería ilegal, pero lo que vuelve a quedar en evidencia es la consolidación de una política de militarización del territorio, de expansión del aparato represivo y de normalización de la violencia y guerra interna como un distractor de la crisis social, económica y política que azota al país, sobre todo, al campesinado pobre.

Pero el problema de fondo no es la minería ilegal. ¡Patrañas! El problema es que, bajo el discurso de la “lucha en contra de los GDO´s”, el régimen ha ido instalando una lógica de excepción permanente en vastos territorios de las provincias de Manabí, Guayas, Los Ríos y Esmeraldas; además, de varias zonas fronterizas, donde los campesinos pobres quedan atrapados entre economías criminales, abandono estatal y operaciones militares cada vez más agresivas. En ese marco, lo que el régimen comprador y fascista de Noboa lo que hace es imponer políticas criminales, distractivas que pretende focalizar la atención de las masas en el comportamiento violento del estado como parte de una burda estrategia de corporativización.

Hoy el país ha entrado en la danza estratégica impuesta por el imperialismo yanqui, con una participación cada vez más visible de Estados Unidos en operaciones conjuntas ligadas al llamado “Escudo de las Américas”. A eso se suman los ejercicios Southern Seas 2026, realizados entre el 7 y el 8 de abril, en los que la Armada del Ecuador operó junto al USS Nimitz y al USS Gridley, en coordinación con el Comando Sur de Estados Unidos. El propio Comando Sur afirmó que estas maniobras buscan fortalecer las asociaciones marítimas para enfrentar amenazas regionales, mientras la realidad no es otra que el país entra cada vez más en el mapa estratégico del imperialismo yanqui. Habrá que preguntarse: ¿para qué carajos sirve la presencia y operatividad del portaaviones Nimitz en el país y en el combate a lanchas de 4 tripulantes con supuestos narcotraficantes a bordo?

A este cuadro se suma la ofensiva política de Noboa contra Colombia. El Gobierno entreguista y servil elevó del 50 % al 100 % la llamada “tasa de seguridad” a las importaciones colombianas desde el 1 de mayo, alegando falta de cooperación fronteriza. Colombia registró en 2025 un superávit comercial de USD 1.016 millones con Ecuador, con exportaciones por USD 1.847 mil millones e importaciones por USD 830,1 millones. El conflicto golpea una relación comercial de enorme peso para ambos países y amenaza con deteriorar aún más el abastecimiento, los costos de producción y la vida en la frontera.

El problema es todavía más grave porque el Ecuador no es un país industrializado, capaz de sustituir en el corto plazo una parte sustancial de esos bienes. Entre los productos sensibles del intercambio están medicamentos, energía, pesticidas, manufacturas e insumos clave, y unas 2.700 empresas colombianas exportadoras se ven afectadas por la medida. Incluso Petro retrocedió después frente a una aplicación indiscriminada del 100 % en Colombia, pero el daño político y comercial ya está hecho. Noboa, perro servil del imperialismo también pretende meter la mano al proceso electoral en Colombia; ¡es todo!

Mientras tanto, la crisis social dentro del Ecuador sigue profundizándose. Según el INEC, en marzo de 2026 la canasta familiar básica llegó a USD 829,38, con un aumento mensual de 0,63 %; el Banco Central registra una inflación anual de 2,33 % en ese mismo mes. Al mismo tiempo, los combustibles continúan encareciéndose: la gasolina Extra pasó de USD 2,46 por galón en mayo de 2024 a USD 3,02 en abril de 2026, un incremento del 22 % en menos de dos años, y en abril también subieron el diésel y las gasolinas de alto octanaje a USD 4,80 por galón. Es decir, mientras el discurso oficial habla de guerra al crimen, la vida de las masas está entrando en una fase de pauperización absoluta.

En el terreno laboral, la situación ha llegado a niveles alarmantes. Hace unos pocos días, más de 100 trabajadores de los hospitales fueron despedidos en Quito. El Acuerdo Ministerial MDT-2026-059 permite distribuir las 40 horas semanales en jornadas de hasta 10 horas diarias durante cinco días. Aunque la norma mantiene formalmente el límite semanal y los recargos si se sobrepasan las 40 horas, en los hechos abre nuevas condiciones para intensificar la explotación, reorganizar la jornada según las necesidades patronales y debilitar la estabilidad real de la vida de trabajadores y campesinos. Y ojo, hay que recordar que, el oportunismo electorero se vanaglorió de que, en la pasada Consulta Popular, se “le ganó” al régimen oponiéndose a estas medidas. Pasa lo que tiene que pasar cuando el que gobierna es parte de la gran burguesía, de los dueños del Estado, es aliado del Imperialismo y ahora administra el viejo Estado burocrático-terrateniente; le importa un carajo y expone la dictadura de clases (gran burguesía y grandes terratenientes) en el plano político y económico del país.

En un país golpeado por desempleo, subempleo y pobreza, estas medidas significan más crisis, más desempleo, más violencia, más emigración y más enriquecimiento de los sectores que controlan la economía y la política del país.

Y mientras todo esto ocurre, en el campo siguen los allanamientos, la persecución y la presión sobre comunidades que se oponen al extractivismo está a la orden del día. Nuevos allanamiento e intimidación con sabuesos de las FFAA en Las Naves. Asesinato de luchadores campesinos que se oponen a la gran empresa minera y defendían el agua. Durante todo el mes de marzo y lo que va de abril se denunciaron bombardeos, quema de viviendas y afectaciones a población campesina en la frontera norte, cuestionando la versión oficial sobre los objetivos militares. Es por demás obvio que estamos ante una escalada represiva en contra de las grandes mayorías  y que exige respuestas contundentes.

Noboa está militarizando la sociedad, subordinando cada vez más la soberanía del país al imperialismo y descargando el peso de la crisis del capitalismo burocrático sobre campesinos, trabajadores y sectores populares.

Hoy más que nunca, la realidad objetiva por la que atraviesan las grandes mayorías,  exige resistir, organizarse y luchar. Resistir frente a la militarización de los territorios y la criminalización de la pobreza. Organizarse frente al avance del extractivismo, la precarización laboral y el encarecimiento de la vida. Luchar contra la penetración imperialista, contra el oportunismo que reduce la política al calendario electoral y contra un régimen que pretende gobernar con miedo, propaganda y fuerza armada. Frente a la crisis, frente al terror estatal y frente a la entrega de la soberanía, la respuesta del pueblo no puede ser otra que la movilización consiente, combativa y permanente.

Pueblo del Ecuador, recuerda: se vienen las elecciones seccionales, adelantadas por el régimen a su conveniencia. ¿Qué te dice esto? Que los procesos electorales son una patraña, susceptible de ser manipulada en tiempo y forma. También debes recordar que, en la última consulta popular, ganó el NO a la presencia de bases militares y de fuerzas extranjeras en el país; el NO a la precarización del trabajo, entre otras cosas. Sin embargo, ahora hay más bases militares, FBI, Mossad, CIA, Fuerza Aérea yanqui y tropas especiales, todos juntos. Bien sabemos que la tropa invasora es adicta, consumen drogas como locos para manejar su psicosis de guerra. Bien sabemos que vendrán a realizar “truismo” sexual buscando, preferentemente, niñas y niños, porque son corruptos, enfermos. Bien sabemos que este posicionamiento militar busca convertirnos de semicolonia e colonia de los EEUU.

Nada de lo que decidiste en las urnas sirvió para un carajo, salvo para frustrarte, amortiguar tu decisión de lucha y terminar entrampado en el proceso corporativo del viejo Estado.

Por otro lado, los oportunistas están ahí, lamiéndose las heridas, porque el narcopresidente que tiene la gran burguesía ha limitado la participación electorera del correísmo, de Alianza Popular y de otras organizaciones de oposición electorera. Por lo tanto, no sigas cayendo en la emboscada electoral; solo la organización, el combate popular y la resistencia nos permitirán expulsar a los invasores yanquis y detener la voracidad económica y política de uno de los regímenes más reaccionarios, traidores, entreguistas y fascistas que ha conocido la historia política del país.

¡ALTO EL BOMBARDEO DE REGIONES CAMPESINAS!

YANQUIS: ¡GO HOME!

¡NO A LA PATRAÑA ELECTORAL!

                          ¡LA LUCHA CONTRA EL IMPERIALISMO DEBE ESTAR LIGADA                             A LA LUCHA EN CONTRA DEL OPORTUNISMO!

¡VIVA LA LIGA ANTIIMPERIALISTA!

¡ORGANIZAR, COMBATIR Y RESISTIR!


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