¡YANQUIS Y SIONISTAS, GO HOME¡

De la manera más rastrera, sumisa y lameculista, Daniel Noboa recibió en Quito a dos representantes de la reacción y crimen internacional. El 5 de agosto de 2026 abrió las puertas del cuchitril de  Carondelet al canciller israelí Gideon Sa’ar; al día siguiente recibió con honores militares al presidente argentino Javier Milei.

Sa’ar llegó acompañado por funcionarios de la diplomacia israelí y se reunió con Noboa, con el canciller ecuatoriano Roberto Carlos Kury Pesantes y con otras autoridades del régimen. Fue la primera visita de un ministro de Relaciones Exteriores de Israel al Ecuador en 44 años. Durante el encuentro, ambos gobiernos acordaron avanzar hacia un tratado de libre comercio, firmaron instrumentos de cooperación en materia de “lucha contra el terrorismo” y anunciaron una mayor colaboración económica, tecnológica y de inteligencia. También resolvieron ampliar el trabajo de MASHAV, la agencia israelí de cooperación internacional. Sa’ar acudió, además, a la Asamblea Nacional, donde fue recibido por los ganapanes de turno.

Un día después llegó el desquiciado de Javier Milei junto con la secretaria general de la Presidencia argentina, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. Noboa y Milei firmaron seis instrumentos: un protocolo comercial, un acuerdo de servicios aéreos, otro sobre los llamados usos pacíficos de la energía nuclear, un convenio de ciberdefensa, un tratado de extradición y una declaración sobre pesca ilegal. Bajo el lenguaje diplomático de la “cooperación”, avanzaron el intercambio de información, la coordinación militar y la articulación política entre dos gobiernos alineados con el imperialismo yanqui.

¿Qué tienen en común las dos delegaciones que “visitaron” al régimen? Inteligencia militar, tecnología para la guerra y la llamada “lucha contra el terrorismo”. Ese es el verdadero eje de ambas visitas; lo demás es hojarasca diplomática que, a estas alturas, los fuertes vientos de verano, ya se los llevó.

Dos días antes de estas visitas, el 3 de agosto, Noboa anunció el llamado Plan de Protección de Quito. Ordenó el despliegue adicional de 2.000 policías y 2.000 militares, apoyados por 100 vehículos mecanizados y 20 drones. El Gobierno justificó la medida con el aumento de la violencia criminal y las 136 muertes violentas registradas en el Distrito Metropolitano durante 2026. Pero a Noboa le importa un carajo la inseguridad y la violencia que mantienen aterrorizadas y abrumadas a las masas. El régimen buscaba blindar la ciudad, proteger a sus visitantes y permitirles montar, sin contratiempos, su tramoya de intervencionismo, vigilancia y terror organizado desde el propio Estado. No era para menos: tanto Israel como el régimen de Milei se han ganado, con sobrados méritos, el repudio de los pueblos oprimidos del mundo. Noboa convirtió Quito en un cuartel para recibir a estos dos carniceros y garantizarles “la tranquilidad” que por fuerza de las armas y de los gobiernos títeres, jamás tendrán.

Israel pretende afianzar al Ecuador como una pieza de su estrategia regional, subordinada a los intereses del imperialismo yanqui. Su presencia ya abarca seguridad, inteligencia, energía, agricultura, tecnología, comercio y capacitación estatal. La firma de acuerdos de “contraterrorismo” abre un terreno peligroso para quienes mantenemos firme la lucha antiimperialista en el país y la solidaridad con los pueblos oprimidos del mundo.

Israel “colabora” con el viejo Estado mediante la entrega de armamento, sistemas de vigilancia y métodos represivos. Pero aporta algo todavía más peligroso: su doctrina militar. ¿Acaso la destrucción con explosivos de viviendas en las barriadas pobres de Daule, Durán y Guayaquil puede considerarse un hecho aislado, sin relación alguna con los métodos aplicados por Israel en la Franja de Gaza? ¿acaso bombardear dentro del territorio nacional y masacrar a campesinos y mineros artesanales no es una práctica criminal que aplica Israel en cualquier parte del mundo?

Esa doctrina ya sirve para perseguir a campesinos, trabajadores, estudiantes y organizaciones populares. No busca proteger al pueblo, sino fortalecer la capacidad represiva del viejo Estado burocrático-terrateniente para vigilar, amedrentar y golpear a las masas.

Esta alianza resulta todavía más infame por el papel del Estado de Israel en Palestina y en la guerra extendida por Asia occidental donde han asesinado a más de 70.000 palestinos, entre ellos al menos 25.000 niños y niñas.

Ante esta carnicería, el 21 de noviembre de 2024 la Corte Penal Internacional emitió órdenes de detención contra Benjamín Netanyahu y el exministro de Defensa Yoav Gallant por su responsabilidad en crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Noboa conoce estos antecedentes, como los conoce el mundo entero. A pesar de ello, como si no pasara nada, recibe al canciller israelí, firma acuerdos con su gobierno y presenta al país su sometimiento político al imperialismo yanqui y al criminal sionismo como una victoria diplomática.

La maquinaria de guerra israelí tampoco se ha detenido en Gaza. Sus ataques se han extendido al Líbano, Yemen e Irán. El sionismo, en contubernio incestuoso con el imperialismo yanqui han asesinado miles de personas con la complicidad de regímenes como el de Noboa y de Milei.

Israel actúa como un Estado criminal, una hiena sedienta de sangre que descarga bombas sobre viviendas, hospitales y escuelas. Mata niños que no son ni pueden ser considerados una amenaza; salvo porque Israel , bajo su lógica fascista: hay que exterminarlos hoy porque mañana podrían ser parte de la resistencia. A esa maquinaria sirve Noboa cuando estrecha la cooperación militar y de inteligencia, mientras guarda silencio ante la sangre palestina, libanesa e iraní.

Milei cumple un papel semejante. Se ha convertido en la caja de resonancia del sionismo y del imperialismo yanqui en América Latina. Su visita al Ecuador busca articular gobiernos de extrema derecha, golpear a las organizaciones populares y convertir la perorata de ‘lucha en contra del terrorismo’ y la seguridad en un pretexto para ampliar mantener sometidos bajo la represión, coerción, chantaje y violencia estatal a nuestros pueblos. Su afinidad con Noboa es evidente: ambos gobiernan para las grandes burguesías y terratenientes de la región;  desprecian a las masas mientras se presentan como si fuesen los ‘salvadores’ contra el terrorismo. Y algo que no deja de ser grave, complejo, en el país  crece una camada de hienas cachorras e imitadores que pretende repetir su narrativa y su servilismo al imperialismo.

Los planes de Israel y las maniobras de Milei tendrían menos espacio en nuestro país si al frente del Gobierno no estuviera Noboa: un bobo con iniciativa, representante directo del poder económico que explota a trabajadores y campesinos. Su torpeza no lo hace menos peligroso. Tiene los recursos del Estado, el respaldo de las Fuerzas Armadas y la disposición de entregar la soberanía nacional a cambio de apoyo político, tecnología represiva y reconocimiento internacional.

Nunca de los nuncas debemos olvidar lo que Noboa ha hecho contra nuestro pueblo. Tampoco su complicidad con quienes buscan ahogar en sangre el grito de las masas pobres de Palestina, el Líbano, Yemen e Irán. Está claro de qué lado está el gobierno. Y está, sin vacilaciones, del lado del imperialismo, del sionismo y de la reacción.

 

¡YANQUIS Y SIONISTAS, GO HOME!

¡NI PERDÓN NI OLVIDO PARA NOBOA Y SUS TESTAFERROS¡

¡VIVA LA LUCHA ANTIIMPERIALISTA¡

¡ORGANIZAR, COMBATIR Y RESISTIR¡


 

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