miércoles, 11 de junio de 2014

EL MUNDIAL DE FUTBOL UN INSULTO AL PUEBLO Y A LA RAZÓN

Movimiento Femenino Popular-Ecuador


El mundial de fútbol no solo que resulta ser un verdadero insulto al pueblo brasileño que se debate entre la miseria, el hambre, la desocupación, salarios bajos, represión, explotación sino en una patología social endémica que aqueja a la mayoría de la población en el mundo.

En contraposición al movimientos de decenas de miles de millones de dólares, basta ver los conflictos que se generan por la tenencia de la tierra en el Brasil  y la brutalidad con la que reacciona el Estado de la mano de una presidenta que se decía ser una “luchadora social” y ahora una verduga de su pueblo.

El caso de Dilma Rousseff es un ejemplo patético de que si bien es cierto las mujeres jugamos un rol importante en la producción, en la sociedad, pero sobre todo en la transformación de la misma, es únicamente su carácter de clase, su ideología la que le coloca como revolucionaria o contrarrevolucionaria.

 Dilma Rousseff es el típico caso del slogan feminista burgués que considera que la liberación de la mujer solo se da en la medida que pueda participar de los mismos espacios que el hombre sin importarle el rol que cumple en la sociedad y ante todo, el rol que cumple  ante los requerimientos que tiene la mujer explotada, oprimida, víctima no solo del machismo, sino del Estado y del imperialismo.

 Pero el tema del campeonato mundial de fútbol a iniciar estos días traspasa las fronteras del Brasil dolido, oprimido y explotado, para asentarse en nuestra sociedad en la que nos levantamos con fútbol y nos acostamos con fútbol, como una droga que distrae, sobre todo en el caso de los hombres, del rol que deben cumplir y de tareas más importantes que ver y comentar de fútbol. Y en el caso de la mujer, de ser un muestrario sexual de propagandas simplificada a un objeto del morbo.

El impacto es tan aterrador en nuestro país como en Brasil.


En los trabajos se organizan para “ver el mundial”, y esto implica gastos, utilización de recursos que no van a parar al hogar sino a las licoreras, locales transnacionales de comidas rápidas, apuestas y otros que van a mayor desmedro de las actuales condiciones de los hogares pobres. Hay para la televisión, comidas y bebidas y sin embargo nuestros hijos carecen de vestimenta, zapatos, útiles de estudio, medicina, recreación.

No contentos con eso, los grandes almacenes de electrodomésticos hacen su agosto en junio ofreciendo modernos televisores, plasmas, LCD, inclusive llegando a extremos, que una casa de electrodomésticos ofrezca LCD y si la selección pasa a octavos del mundial condonan el resto de cuotas. Muchos esperan el milagro.

Hogares donde no hay agua, alcantarillado, hoy tienen televisores de última tecnología.  La alienación opera a tales niveles que vale decir que las masas y particularmente los hombres de nuestro pueblo terminan embrutecidos por una droga que no nos permite ver por ahora que el régimen nos subió las tarifas eléctricas, que prepara una ley laboral que elimina sindicatos, favorece a la patronal, que la ley de aguas otorga al estado la discreción para concesionarla como si nosotras no supiéramos que el Estado les pertenece a unos pocos y que estatizar su discreción es lo mismo que privatizarla. Que el gobierno se sigue endeudando en el extranjero para mantener al aparato represivo intimidándonos, coartando nuestro derecho a organizarnos y a luchar por nuestras reivindicaciones.

El fútbol no nos deja ver que el régimen fascista sigue segmentando la sociedad como se lo hacía en la feudalidad en la que el indígena está para ser siervo, campesino pobre y las mujeres indígenas y campesinas para sirvientas de hacienda o de hogar de ricos. El negro para ladrón y futbolista y sus mujeres para prostitutas. El mestizo para tareas complementarias en la producción como trabajadores asalariados o burócratas de base; las mujeres para modelos, bailarinas o tecnocumbieras, y que los blancos están para gerenciar, ser empresarios y quienes gobiernen el país. Ese es el Ecuador que nos dibujan mientras nos meten fútbol, caricaturas de revolución o nos llaman compañeritos o compañeritas en las sabatinas del fascista.

El campeonato mundial de fútbol es mucho más que un insulto al pueblo brasileño, es también un insulto a nuestras precarias economías y sobre todo una camisa de fuerza que se suma a la revolución ciudadana y la reforma del estado.

No queremos a nuestros padres, esposos, compañeros, hermanos, hijos encadenados a la televisión mirando fútbol, gastando en fútbol, queremos verlos combatiendo y luchando contra este régimen fascista, queremos tenerlos junto a nuestras organizaciones bregando por mejorar la organización y su capacidad combativa.

Por el fútbol las masas terminan con amnesia,  recordemos que hace un año en el Brasil, cientos de familias pobres fueron despojadas de sus hogares de forma violenta, tal como lo documentó la prensa internacional, para favorecer la construcción de estadios. Hubo niños masacrados, trabajadores explotados y algunos murieron en el levantamiento de las obras, pero de esto casi nadie se acuerda ahora. El gobierno de Brasil, que encabeza la fascista Dilma Rousseff, realiza el mundial más caro de la historia, mientras que un tercio de la población del Brasil vive en condiciones de pobreza extrema, y esto ¿quién lo entiende?, y esto ¿quién lo asume?  Esto por esto, y más, que en los últimos  meses, miles de trabadores, estudiantes, compañeras conscientes han salido a las principales calles de Brasil para manifestar su descontento y rechazo con el Mundial y exigir mejor calidad de vida.

Las mujeres conscientes del pueblo, conjuntamente con sus familias han tomado una actitud firme, combativa y no han permitido que callen su voz y sus manifestaciones de lucha a pesar que la fascista ha respondido con más represión y persecución como si de esa manera se pudiera tapar el sol y Brasil de su miseria, de las favelas, de la mendicidad y mostrar al mundo un país que no existe.

Las mujeres luchadoras del Ecuador, comunistas, campesinas pobres, trabajadoras del hogar, vendedoras ambulantes, las mujeres sencillas pero firmes en nuestros propósitos nos solidarizamos con las masas explotadas de Brasil, con las familias de todos los obreros que murieron en la construcción de los estadios, con sus hijos, sus compañeras.

Hay que luchar por arrancar de nuestra sociedad ese nuevo opio que además de favorecer a las transnacionales de electrodomésticos, casas deportivas, televisoras y demás medios de comunicación, transnacionales de licores, cigarrillos, comidas rápidas, etc., embrutece la conciencia de nuestros compañeros y los aleja cada vez más de su responsabilidad ante sus hogares, ante su pueblo y ante la revolución.

HOY EL MUNDIAL, ¿CUÁNDO AGUA, VIVIENDA DIGNA, EDUCACIÓN PARA EL PUEBLO EN BRASIL?

NO AL OPIO DE LOS DEBILES: EL FUTBOL
LAS MUJERES DEL PUEBLO NO NOS OPONEMOS AL FUTBOL COMO DEPORTE, NOS OPONEMOS QUE LO UTILICEN PARA EMBRUTECER A LAS MASAS Y LA INDUCCIÓN A GASTOS SUPERFLUOS


NO AL FUTBOL QUE ES UTILIZADO COMO UNA CORTINA DE HUMO PARA TOMAR MEDIDAS Y DICTAR LEYES ANTI POPULARES

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