lunes, 13 de julio de 2015

CAMARADA LEONCIO PITAO


“si nuestra sangre y vida son reclamadas tengamos una actitud, llevarlas en la mano para entregarlas…” P. Gonzalo

El 28 de junio, en una desproporcionada y vil operación militar emprendida por el ejército reaccionario y pro imperialista de Filipinas, en la comunidad de Panalum (Davao), asesinaron al camarada Leoncio Pitao, Ka Parago.

El momento del crimen, el camarada, junto a su asistente médico (Kyle Hermosa Limpag) estaba siendo atendido de algunas afecciones a su salud: diabetes, hepatitis e hipertiroidismo. Hay que resaltar que el momento de su asesinato, el camarada y su asistente se encontraban desarmados, siendo prácticamente fusilados por las fuerzas represivas quienes descargaron sobre el camarada una ráfaga de 8 tiros de fusil.

 El camarada Leoncio, Ka Parago, Pitao se unió al movimiento comunista en 1978 y de manera constante llegó a ser uno de los líderes del NPA más temidos por la reacción en la región de Mindanao. Hijo de una familia de campesinos de Davao del Sur aprendió el arte de la guerra de guerrillas de Jorge Madlos, Ka (camarada) Oris.


“Él era un ícono”, manifestó el comandante de la brigada de infantería del ejército burgués que estuvo a cargo de la “operación” en Davao.

El Ka Parago, sirvió a la digna e irrenunciable causa del proletariado y pueblo de Filipinas por más de 40 años donde alcanzo importante notoriedad ante sus camaradas por su ímpetu y altísimo nivel combativo que lo llevo a comandar decididas y victoriosas campañas en contra del enemigo, el viejo estado de Filipinas. Claro, si por un lado fue querido y respetado por la clase y el pueblo, es obvio que era profundamente odiado por el imperialismo y la reacción, y ese es precisamente el rasgo fundamental que todo revolucionario debe conquistar a lo largo de su vida combativa, el amor de su pueblo y el odio de los explotadores, en todo caso, es el reflejo de que su vida como combatiente del pueblo fue y es fructífera, que transmuta la muerte, que en vida y aún muerto, deslindó todo campo con el enemigo y que éste, el enemigo, haga lo que haga siempre vivirá a su sombra y sumido en los temores de que un comunista –cualquiera- es y puede ser Ka Parago, y que éste vive en la sangre y en el fusil, pero sobre todo en la ideología del proletariado que es enarbolada por cualquier trabajador explotado pero consciente y convicto de sus ideas, de su rol y de sus propósitos revolucionarios.


Producto de su efectiva brega como comunista y después de haber realizado una operación guerrillera que terminó con la captura de un general del ejército represivo, el ejército lo tomó prisionero en 1999 infringiéndole las más brutales torturas sin lograr su cometido: doblegar la convicción ideológica del camarada y quebrantar su espíritu guerrero, revolucionario.  Salió en libertad en el 2002 y nuevamente se incorpora a la lucha. En el 2009, los miserables miembros de los cuerpos represivos del viejo estado filipino secuestraron, torturó, violó y asesinó a su hija sin que puedan, de esa manera, detener los bríos de quién decidió servir a la justa y necesaria causa del proletariado y pueblos del mundo.

El Frente de Defensa de las Luchas del Pueblo del Ecuador, se suma al dolor del pueblo filipino, pero también se suma a ese gran torrente revolucionario que emerge desde lo más profundo e íntimo del proletariado y pueblo de Filipinas y que está dispuesto a poner su cuota de sangre por conquistar los objetivos de la revolución en Filipinas y ponerlas al servicio del proletariado internacional.

HONOR Y GLORIA PARA EL CAMARADA LEONCIO PITAO, KA PARAGO 



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