martes, 8 de marzo de 2016

¡VIVA LA MUJER TRABAJADORA, EXPLOTADA Y REVOLUCIONARIA!


El feminismo burgués ha pretendido hacernos creer que la liberación de la mujer se refleja en los niveles de participación que ésta tiene en la producción y en la actividad política estabulada en los parámetros de la democracia burgués-terrateniente.

Hoy en día la mujer tiene ciertas conquistas en cuanto a los niveles de inserción laboral. Si bien es cierto esta inclusión  responde en gran medida a las luchas de corte democrático-burgués emprendida por las mujeres, también son un reflejo del reordenamiento productivo del viejo estado que requiere dinamizar y profundizar las relaciones de producción con la finalidad de coberturar a un mayor número de trabajadores ajustados a la dinámica de las grandes empresas, del latifundio, de sus procesos de acumulación, y de su mano, de explotación a los trabajadores.

El Ecuador es semifeudal y semicolonial. Esta caracterización evidencia que en las relaciones de producción en el país, las mujeres somos sometidas a mayores niveles y formas de explotación que son recreadas por su condición de mujer, esposa, indígena y sobre todo de trabajadora. Aspectos muy particulares de nuestra sociedad.

Pero no diferente sucede con los niveles de participación que ha conquistado la mujer dentro de los instrumentos políticos de la vieja democracia y de la institucionalidad estatal.

No porque una mujer sea partícipe de las elecciones o pueda conquistar escalones en la asamblea, ministerios o demás cargos de responsabilidad política quiere decir necesariamente que ha logrado dar saltos emancipadores, pues en términos objetivos, solo se ha puesto a la cola de la gran burguesía y grandes terratenientes para fortalecer los aparejos de explotación, sometimiento y opresión a las masas trabajadoras del país donde prevalece la posición de clase sobre cualquier otro tipo de condición.

La verdadera liberación de la mujer se manifiesta en el rol que cumple en el proceso de transformación total de la sociedad, en su puesto de combate en la revolución de Nueva Democracia y el Socialismo. Esta participación expresa el grado de rompimiento con las viejas ataduras que colocan a la mujer como un elemento suplementario en las distintas actividades del hombre y la producción o la cosificación de ésta como una mercancía valorada desde la visión morfológica del ser humano.

La valiente participación y lucha de la mujer desde su posición de clase en la Guerra Popular en la India, Turquía, Filipinas y Perú; en la persistente lucha de las mujeres junto a los hombres kurdos identificados por su alto nivel de consciencia en la lucha antiimperialista nos permite cuantificar y cualificar su grado de concienciación en la acción transformadora de la sociedad y del mundo, en aras de bregar por el comunismo. Por fuera de esta meta solo anida el feminismo burgués, la expresión decadente del viejo estado y su vieja instrumentación política, cultural, educativa y sobre todo ideológica que ubica a la mujer dentro de sus parámetros de movilidad caducos.

¡VIVA EL DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA, EXPLOTADA Y LUCHADORA!

EL NIVEL DE  EMANCIPACIÓN DE LA MUJER SOLO PUEDE SER MEDIDO POR SU NIVEL DE CONCIENCIA SOCIAL Y PARTICIPACIÓN EN LA TRANSFORMACIÓN DEL MUNDO A FAVOR DE LA CLASE Y DEMÁS TRABAJADOR@S EXPLOTAD@S.

¡HONOR Y GLORIA A TODAS LAS MÁRTIRES DE LA CLASE Y DEL PUEBLO!


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