lunes, 2 de julio de 2018

¡COMBATIR Y RESISTIR!


La manipulación de la información sobre los hechos suscitados en la frontera con Colombia (San Lorenzo, provincia de Esmeraldas) definitivamente le ha permitido al régimen entreguista de Moreno capitalizar la ayuda y colaboración del imperialismo yanqui en la lucha contra lo que ellos descaradamente llaman “combate al narcoterrorismo”.

La importancia que tiene la provincia de Esmeraldas para las transnacionales es relevante. La expectativa de ampliar las fronteras para la minería a gran escala es esencial. No diferente sucede con la producción del monocultivo de palma africana. Ampliar las fronteras agrícolas fortaleciendo posiciones de los grandes terratenientes, quienes se benefician directamente de las relaciones de producción semifeudales que establecen con los pequeños productores y los campesinos que ofertan su mano de obra en las grandes plantaciones (cuyos dueños son preponderantemente militares y policías en servicio activo y pasivo). Mucho más cuando éstos lucran de mejor manera al contar con la mano de obra de inmigrantes colombianos que venden su fuerza de trabajo hasta en un 50% menos que los trabajadores y campesinos ecuatorianos.

La frontera también posibilita otro aspecto de suma importancia. El manejo de los puertos como punto de partida de la cocaína a los EEUU (principal consumidor del mundo) y a Europa. Obviamente, no son los campesinos pobres, los cocaleros -de los dos lados de la frontera- quienes manejan este gran negocio; son las grandes empresas exportadoras quienes mimetizan la cocaína en sus exportaciones de banano, pescado, mariscos, frutas y consiguientemente quienes operan el circuito de la coca en proporciones desorbitantes, tanto así que comprometen los servicios de militares y policías en servicio activo quienes transportan la droga, la escoltan o alertan a los narcotraficantes para que puedan pasarla cuando tienen la certeza de que no habrá operativos de control. Entonces la disputa o contradicciones por el manejo de rutas se vuelve violenta, de todas formas, unos son los de este lado de la frontera, otros los de Colombia y así, sus vínculos con carteles internacionales hebra un tejido de violencia y terrorismo.

Bien lo dice el embajador de EEUU en el país: “Lo más importante, es mantener la protección a los inversionistas porque los que son nuevos virilizan la relación para atraer más inversiones”. También es eso, proteger a los empresarios, trasnacionales, terratenientes y obviamente, grandes exportadores, no importa si esa “protección”  sostiene depredación de la naturaleza, de sus recursos, de sostener añejas relaciones de producción, alta concentración de la tierra, o si se profundiza la semifeudalidad, nuestra condición de semicolonia, si seguimos rayando sobre el extractivismo o el monocultivo, lo que se trata es de defender los capitales internacionales sobre los intereses del país y, en él, de las grandes mayorías.

De que en la frontera hay grupos disidentes de las FARC, hay. Y ya hemos asumido posición ante esta corriente armada que por un lado capituló y que, por otra, no encuentra el sustento ideológico correcto para asumir su responsabilidad ante y con el pueblo en el necesario proceso de la revolución democrática de nuevo tipo.

Sumada a esta presencia se encuentran las organizaciones paramilitares que se movilizan de los dos lados de la frontera y que sin lugar a dudas son quienes espolean la violencia de manera más virulenta, en esa medida le es fácil al régimen narco paramilitar de Santos y al régimen entreguista y mamarracho de Moreno, estigmatizar todo aquello que de una u otra manera representa organización y lucha del pueblo en contra de la miseria y de los desafueros de militares, paramilitares (y sus aliados, los narcoterroristas) como terrorismo, narcoterrorismo, subversivos, etc. Con ese argumento se militariza la frontera para desatar una campaña represiva de puerta a puerta en contra de los mineros artesanales y las masas campesinas pobres de Esmeraldas, Imbabura, Carchi y Sucumbíos.

Hoy la estrategia apunta a apoyarse también en la vieja propuesta imperialista de asistencia en los focos de mayor contradicción. De hecho, el plan del régimen (una nueva cruzada de Alianza para el Progreso) involucra a la iglesia, ONG´s, la empresa privada, el Estado, la ayuda extranjera, para que intervengan en la zona en tensión y desplieguen proyectos asistencialistas o “cultivar almas” desde la perspectiva religiosa; espolear la inversión estatal, etc., mientras que por otro lado opera el fortalecimiento de la inteligencia militar, equipamiento de FFAA y policía, y, desde luego, el copamiento o militarización absoluta de la región.

Esta estrategia de asistencialismo va de la mano del discurso institucional. “Defender la paz”, “no a los violentos”. Es más, la reacción ha acuñado ese recurso mediático de Reagan de “lucha en contra del narcotráfico”, sumado al de lucha en contra del terrorismo que es lo que va a seguir rumiando el imperialismo y los gobiernos títeres de nuestros países con la complicidad de la prensa burguesa para justificar lo injustificable.

“Hay violencia porque las comunidades no son atendidas por el Estado”, dicen militares, curas y autoridades gubernamentales. Fatuos, no basta, porque primeramente no podrán cubrir los requerimientos de pueblos que viven en condiciones muy próximas a la comunidad primitiva. Segundo, porque las cosas no se solucionan con puentes, luz, comunicación, vías, etc., ya que ahí está metido lo más rancio y pútrido de los terratenientes del país, los empresarios más corruptos y descarados que la burguesía puede generar; FFAA y policía que destilan pus en todos sus órdenes y estamentos, solo equiparable a la de Colombia, y una población de elementos violentos al servicio de empresarios, militares y terratenientes tanto del Ecuador como de Colombia, que han generado un tejido económico y político corporativo, cuyo poder tiene el sustento o respaldo estatal.

Pero el problema es mayor aún, son provincias, (particularmente la de Esmeraldas) donde las relaciones de producción son feudales y semifeudales, es más, muchísimos miembros de la población AWA son sometidos a condiciones y relaciones de producción esclavistas, literalmente, y no por que pongan alumbrado público, vías, etc., las cosas van a cambiar, porque ahí, como en el resto del país, el problema es estructural.

La desinformación ha llegado a tales niveles que quieren simplificar el problema en la presencia de “Guacho” y su grupo guerrillero; pretenden fijarnos en eso y que miremos al otro lado cuando desde hace años, mucho antes de los atentados en San Lorenzo, las hienas de la reacción de las FFAA perseguían y capturaban a mineros artesanales,  les incautaban sus instrumentos de trabajo, entre esos, algunas excavadoras que contrataban entre muchísimos mineros para poder realizar sus labores. La respuesta de las FFAA: dramática, las volaban con explosivos, las incendiaban, de igual manera procedían con sus campamentos. Posteriormente detenían a los mineros para someterlos a sendos juicios y con ellos a largas condenas. Terrorismo de Estado en su máxima expresión.

Este aborrecible y pragmática respuesta era celebrada no solo por las grandes empresas mineras, la burguesía, sino por la izquierda boba que vive obnubilada con el ecologismo burgués e incapaz de entender la dinámica del campesinado pobre que cíclicamente busca mejorar sus míseros ingresos y diversifica sus actividades laborales.

 Hoy los militares siguen el hilo, destruyen las viviendas de aquellos campesinos que hoy persiguen por terrorismo, estos miserables son copia y calco de lo que hace el sionismo en Palestina, destruir las viviendas de los combatientes como un acto de venganza estatal. ¿Qué diferencia hay en relación en cómo han venido tratando a los campesinos y mineros pobres y a los guerrilleros? NINGUNA. Ahí opera eso, terrorismo estatal, desalojos, expulsión de tierras, criminalización del trabajo, de la protesta, de la resistencia.

La presencia de nerviosos militares artillados hasta los dientes, reprime e intimida a la población campesina. Son tan cobardes que hoy en día tener un celular en la frontera es un delito, los requisan (¿?).  Promueven la descomposición social, estimulan la prostitución, la venta y consumo de drogas y bebidas alcohólicas.

De todas maneras, las masas se da modos para ofrecer resistencia aún en condiciones difíciles, esto en medio de una impresionante desproporción en cuanto a medios.

En días pasados tres nuevas bombas colocadas en la vía a San Lorenzo fueron desactivadas por efectivos del ejército. Ya no comentan, las noticias ya no hablan de eso, la estrategia es esa, minimizar las acciones de resistencia para mostrar un falso control en la región.

En estos días el embajador de los EEUU en el país, Tod Chapman manifestaba sobre la importancia estratégica que ha cobrado la relación entre los dos países.” En algunos temas como la seguridad, de información e inteligencia es importante para restablecer la confianza (…) Por eso queremos cooperar con el Gobierno de Ecuador, siempre trabajamos en los intereses mutuos y tenemos una responsabilidad compartida de prevenir la entrada de drogas a EE.UU. y también a Ecuador”.

Entonces con todo eso, sumado a la visita del vicepresidente de los EEUU se nos viene nuevamente la base gringa al país, aunque hay que decirlo, no les hace falta, tienen acá unas FFAA títeres, que son entrenadas y armadas por tropas imperialistas.

Los nuevos idilios entre EEUU y el gobierno ecuatoriano va más allá. “También tiene mucha relevancia con la estabilidad regional porque el proceso de paz en Colombia necesita continuar. Todos sabemos que el narcotráfico es el que sustenta el terrorismo que está causando tantos problemas, por eso y otros motivos, es importante que esa cooperación siga adelante”. Y es que esas son las razones del por qué el triunfo de Duque en Colombia y su nuevo rol, lacayo del imperialismo, precisamente para interferir en Venezuela, Ecuador, Perú y obviamente, el porqué del ingreso de Colombia a OTAN y las tremendas repercusiones que tiene esto para Latinoamérica.

Hay que fortalecer la organización popular, campesina, de los trabajadores explotados en el país, pero sobre todo en la frontera con Colombia que es dónde se ha trasladado el centro de gravedad de las contradicciones entre masas explotadas y la alianza tripartita del viejo Estado de Ecuador, de Colombia y el Imperialismo.

Hay que elevar las luchas de las masas campesinas a la resistencia, y si es armada, mejor, de todas formas, el enemigo del pueblo debe entender que ahí, masas sumisas no encontrará, que, por el contrario, un vórtice de fuego se contrapondrá a la declaratoria de guerra que ha realizado la reacción y el imperialismo contra el pueblo.

¡ALTO A LA PERSECUCIÓN Y REPRESIÓN DEL PUEBLO EN LA FRONTERA!

¡NO A LA MILITARIZACIÓN!

¡NO A LA PRESENCIA YANKEE EN EL PAÍS!

¡FUERA DE LA FRONTERA Y DEL PAÍSES ASESORES MILITARES YANKEES!

¡SI A LA RESISTENCIA!


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