Lasso corrobora lo que
históricamente ha pasado en el país. En campaña electoral ofrecen solucionar
los problemas más acuciantes que tienen sumida a las masas en la miseria. En el
gobierno, les importa un carajo cumplir con dichas promesas.
Bajar el precio de los
combustibles, reducir las tasas de interés que imponen los bancos, dinamizar la
economía popular; alza de salarios, libre acceso a la educación superior, en
fin, una serie de ofertas propias de un baratillo populista que cautivó, además
de cierta población que no encuentra salidas a su crisis, al revisionismo y al
oportunismo que fueron fundamentales en el triunfo del banquero.
Nada de lo que se propuso
electoralmente se ha cumplido. Seguimos igual o peor que en el régimen del
entreguista y corrupto Lenin Moreno. Hoy, los jóvenes siguen sin poder ingresar
libremente a la universidad, las tasas de interés se mantienen, seguimos
dependiendo de la política extractivista, sube el precio de los combustibles y
con ellos, el costo de la canasta básica.
Estamos reeditando momentos
críticos como los vividos en el feriado bancario; las masas emigran por decenas
de miles a EEUU o Europa. El desempleo crece indeteniblemente; las masas no
tienen dónde trabajar y la desesperación es el pan de cada día.
Hay que entenderlo, el diálogo al
que convoca el régimen y que ha tenido oídos receptivos en el revisionismo no
tiene razón de ser, menos aun cuando el banquero plantea como premisa que los
precios de los combustibles no podrán bajar hasta alcanzar precios
internacionales, de que la minería va porque va, es decir, no hay de qué y para
qué aceptar el diálogo con el régimen cuando la agenda económica de éste es
inamovible.
Nos aprestamos al inicio de un
nuevo periodo académico. Nuestros jóvenes no pueden ingresar libremente a la
universidad y, si es que lo logran de alguna manera, difícilmente podrán
sostenerse en la misma porque sus hogares habrán perdido un soporte más a la
posibilidad de contar con ingresos económicos para mediovivir. A estas alturas,
literalmente, no tenemos nada que perder, salvo las cadenas; entonces es mucho
lo que podemos ganar si nos atrevemos a luchar, y ya no desde la perspectiva
electoral sirviendo al gamonalismo de la dirigencia sindical, campesina y
popular cuyo único objetivo de estos miserables es corporativizar a las masas.
Tenemos un mundo que ganar, pero ese mundo tiene un costo, la lucha, transitar
por el camino de la guerra liberadora, el de las guerras justas, el del
sacrificio supremo.
Si no luchamos, no conquistamos
nada, si no luchamos, el régimen oprimirá más a las masas, si no luchamos,
ellos, los enemigos del proletariado, de los campesinos pobres, de los hombres
y mujeres sencillas de nuestro pueblo habremos perdido.
No al diálogo, si a la lucha. No
al tráfico con la miseria de nuestro pueblo, sí a poner de rodillas al
banquero.
¡SOLO CON LUCHAS SE CONQUISTAN DERECHOS Y LIBERTADES!
¡POR EL LIBRE INGRESO A LAS UNIVERSIDADES!
¡NO A LA REDUCCIÓN DEL PRESUPUESTO PARA LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS!
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