DAIEL NOBOA ¡HIJO BASTARDO DE TRUMP!

Daniel Noboa viene ensayando una política exterior hecha de gestos grandilocuentes y decisiones unilaterales que lo coloca en una posición de esbirrismo y lameculismo único. El episodio con Colombia lo retrata con claridad: primero anunció un gravamen del 30% a las importaciones colombianas, envolviéndolo en un discurso de “seguridad” y culpabilización externa con relación al narcotráfico, y lo hizo simbólicamente desde Davos, Suiza, como quien busca aprobación en los salones del poder global a su estupidez; escenario en el que, sin lugar a dudas, y sin rubor alguno, aplaudieron su pronunciamiento como focas, a la final, Noboa, se mostraba tajante, radical y entre sus expresiones que parecen ser emitidas a regañadientes, no por que tenga algún problema de dicción, sino porque su nivel intelectual y académico, sumado a su estado sicótico producto de todo lo que se mete por la nariz no le permite articular un par de líneas con coherencia. Pero bueno, para el escenario, Davos, estaba muy bien.

Luego, cuando Bogotá respondió con medidas coyunturales como la suspensión temporal de venta de electricidad, el bastardito de Trump decidió escalar la disputa elevando en 900% la tarifa del transporte de crudo colombiano por el OCP, de 2,5 a 30 dólares, presentado como “reciprocidad” y “seguridad energética”. Pero lo que se ve no es una defensa inteligente del interés nacional, ¡imposible viniendo de Noboa! ; es el culto a la represalia como método, el reflejo trumpista de convertir el comercio y la interdependencia en armas políticas, aunque el costo lo terminen pagando la gente común, los productores, y la propia estabilidad de la frontera que por sí ya es un polvorín.

Ese estilo también se delata en el lenguaje. Noboa insiste en que el narcotráfico “opera desde territorios vecinos”, fabricando un relato de amenaza externa que simplifica un fenómeno complejo y, de paso, ayuda a desplazar responsabilidades internas. La semejanza con Trump no está solo en el arancel como garrote o en la diplomacia del golpe de efecto; está en la puesta en escena de un “orden” securitario que necesita enemigos para sostenerse, y que por eso enrarece el clima político regional; escenario que bien sabemos, es explotado estratégicamente por Trump.

En ese mismo entramado mediático ya se habla, sin disimulo, de la idea de “copiar” una “fórmula de Trump” para el combate al narcotráfico, lo cual revela una vocación de importar marcos de política y propaganda para avalar todo lo hasta aquí obrado por el imperialismo en Venezuela, las amenazas de agresión a Colombia, México y Cuba.

En el fondo, lo más preocupante es la contradicción: se invoca la soberanía como consigna mientras se la vacía en la práctica, concediendo el país a la agenda estadounidense en “seguridad”, operativos y cooperación, como si la salida fuera entregar la conducción estratégica del Estado a intereses ajenos. Eso no es política exterior: es administración servil del tutelaje.. Lo de Noboa, es trumpismo de utilería: castigos comerciales, dramatización del conflicto y alineamiento automático, todo para posar de “duro” hacia afuera mientras que, fronteras adentro, vivimos una de las crisis del capitalismo burocrático jamás vista.

Confrontemos a este hijo bastardo de Trump como corresponde al elemento consciente de la clase y del pueblo: con organización, claridad política y movilización. Formemos el Frente Antiimperialista como instrumento de las grandes mayorías para frenar las pretensiones del imperialismo y de su esbirro menor, empeñado en terminar de entregar el país a las fauces y a los planes estratégicos de los yanquis. Que nuestra respuesta sea firme y colectiva: unidad, en los objetivos antiimperialistas; y lucha sostenida por la soberanía nacional y los derechos del pueblo.

¡YANQUIS GO HOME!

¡A CONSTRUIR EL FRENTE ANTIIMPERIALISTA!

¡ORGANIZAR, COMBATIR Y RESISTIR!


 

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