jueves, 26 de marzo de 2015

CON ORGANIZACIÓN Y MOVILIZACIÓN POPULAR, LA CAÍDA DEL FASCISTA SE VE VENIR.


El 19 de marzo se cumplió una nueva jornada de movilización y lucha de las organizaciones populares en contra del régimen fascista de Rafael Correa.

Si bien es cierto el gobierno de Alianza País y sus aliados, instrumentando el nuevo Código Penal y sus draconianas leyes que pretenden neutralizar la organización, movilización y protesta popular;  la  militarización de  la marcha con  la  presencia  de  miles de policías y militares, la  corporativización del movimiento obrero-campesino, el fomento de organizaciones “paralelas” apoyadas en dirigentes “vendidos” al gobierno, no lograron detener la legítima movilización del 19 de marzo que por el contrario, fortalecida, emite claros mensajes al gobierno de que el pueblo no está dispuesto ni va a permitir que siga arreciando con su programa reformista que solo ha generado mayor desocupación, alto costo de la vida, inseguridad, violencia y desesperanza en el seno del pueblo.

Poco a poco las masas van perdiendo miedo al régimen policíaco y cada vez se pronuncian de manera más decidida, combativa y sobre todo objetiva, pues en el camino de la creciente protesta popular se van develando las verdaderas intenciones, por un lado del régimen, y por otro, el de los dirigentes revisionistas y oportunistas que mantienen cautivas a las masas en las organizaciones oportunistas y revisionistas, tanto las que apoyan a Alianza País como aquellas llamadas de “oposición”.

La diferencia en la movilización la marcaron los campesinos de Riobamba, quienes desatando su profundo descontento contra el régimen desbocaron con una movilización que rompió los límites interpuestos por su dirigencia oportunista, llegando inclusive a poner “en riesgo” la seguridad del fascista. "Esa gente nos estaba esperando, fue una emboscada para generar disturbios, cobardes tirando piedras"-manifestó el fascista-, sin entender que obreros, campesinos y pobladores explotados, perseguidos y criminalizados le profesamos profundo odio de clase.


No diferente fue la exitosa participación del Frente de Defensa de los Derechos de los Trabajadores de Imbabura, Ibarra, donde se pudo convocar a un importante colectivo de sindicatos quienes, además de su alto grado de movilización-combatividad, dejaron sentada la importancia de la INDEPENDENCIA DE CLASE, ya sea en estas movilizaciones como en la perspectiva de la lucha que se ve venir. Es decir, hay que combatir al régimen y sus aliados, sin que esto quiera decir plegar a la oposición manejada por la banca y el revisionismo, no ser lastre del oportunismo que persiste en “cabalgar” sobre las masas para mantenerlas extraviadas en el camino burocrático.

Marchamos, sí, pero combatiendo al régimen, pero también combatiendo al revisionismo y al oportunismo, desenmascarándolo y proponiendo a la clase y a las masas una vía coherente de lucha para desmontar al fascista de sus oscuros propósitos pro imperialistas, explotadores y represivos.

El 19 de marzo se ha logrado imprimir una derrota política al régimen. No fue suficiente que éste una vez más sacara a sus organizaciones para contrarrestar la marcha. Miristas, miembros del PCE (cabezones), brigadas alfaristas, socialistas, indígenas y campesinos aupados en torno a la FENOCIN y otras organizaciones campesinas, se convocaron en la plaza de la Independencia para intencionar el contrapeso a la marcha. El régimen sabe de eso, aprendieron de la reacción en el Perú, saben que contraponer masas contra masas le otorga “fortaleza” o “legitimidad” a sus planes corporativos. De todas maneras el régimen pone “las cartas sobre la mesa” y hay que asumir el reto. Combatir al oportunismo  y al revisionismo es combatir al régimen. Combatir al régimen lleva implícita la tarea de combatir al imperialismo, es un reto que la alianza obrero-campesino la asume de manera decidida.

Hoy el gobierno sostiene que “hubo infiltración de la CIA en la marcha”, además advirtió que esa infiltración forma parte del apoyo internacional que están recibiendo sus opositores de parte de sectores de la derecha.

El fascista calificó a las marchas, desarrolladas en las principales ciudades del país, como "emboscadas" y dijo que son parte de una estrategia de las potencias mundiales para desestabilizar su país y "desgastar a los gobiernos de izquierda en América Latina".

Estas patrañas del gobierno buscan deslegitimar la creciente y necesaria movilización y protesta popular que cada vez más tiende a radicalizarse. Además, las declaraciones del régimen, sobre todo en boca del fascista, son un grito desesperado que denota debilidad en sus ponencias, en sus medidas. Son clara manifestación de preocupación de que las masas ya no creen en sus cansinos discursos sabatinos y que la gran tempestad obrero-campesina se viene encima, no solo en contra del régimen sino del viejo estado que urge demolerlo, destruirlo, de no dejar piedra sobre piedra para sobre sus ruinas erigir lo nuevo, la Nueva Democracia, tránsito al Socialismo (Dictadura del Proletariado).

Hay que dar continuidad a los importantes niveles de organización que va tomando el proletariado y demás organizaciones populares. Lo que sucede en Imbabura es importante, marca la pauta. Está claro, con correcta dirección ideológica del sindicalismo en el país, las victorias están garantizadas, desde luego, bajo la necesaria premisa de la independencia de clase.


SOLO CON ORGANIZACIÓN, LUCHA Y CORRECTA DIRECCIÓN IDEOLÓGICA PODREMOS DESMONTAR AL FASCISTA.

LA LUCHA EN CONTRA DEL RÉGIMEN REFORMISTA DE ALIANZA PAÍS ES INDESLIGABLE DE LA LUCHA PERMANENTE Y SIN CUARTEL AL OPORTUNISMO, AL REVISIONISMO Y AL IMPERIALISMO.

A FORTALECER EL MOVIMIENTO SINDICAL, CAMPESINO Y POPULAR CON LA LINEA IDEOLÓGICA CORRECTA.

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO!




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